¿Nos tomamos un café en Antioquia?

¿Qué te querés tomar? ¿Un cafecito?

Posiblemente esta es la segunda pregunta más común en nuestro país después de ¿cómo estas? y más aún si estamos hablando de comida, vinos, postres y restaurantes.

Colombia, como pocos en el mundo, se da el lujo de tener cultivos de café en gran parte de su territorio, en diferentes regiones con alturas variables, climas diversos e idiosincrasias marcadas. Huila, Risaralda, Nariño, Santander, Antioquia y otras regiones, cubren casi toda la extensión de este país biodiverso.

Y aunque nuestro departamento, Antioquia, no está ubicado en el «Eje Cafetero», produce una gran cantidad de café con todos los estándares de calidad necesarios para competir con los mejores del país y del mundo.

En el piedemonte de la Cordillera Occidental, al suroccidente de Medellín (capital de Antioquia) se encuentra la región cafetera del departamento. Municipios como Andes, Jardín, Bolívar y Betania hacen parte de esta zona con sus imponentes laderas repletas de variedades como: Colombia, Caturro, Katimore, entre otras. Allí nace y se hace parte de nuestro popular «Café de Colombia».

Este fin de semana visité Betania, un municipio ubicado en una alta cima que un par de semanas atrás conquisté en mi bicicleta al subir una gran inclinación de 14 km con pendientes durísimas pero que al recorrerlas me llenaba de ilusión pues buscaba «coronar» esa exigente ruta y acumular más kilómetros en mi morral de ciclista aficionado.

Betania es un pequeño pueblo de aproximadamente 3.000 habitantes en el casco urbano y de aproximadamente 11.000 en el área rural contando con sus 33 veredas, que basan su economía principalmente en el café y el cultivo de plátano además del turismo de la región.

Finca Cafetera

La Finca «El Jordan», 40 hectáreas, a 10 minutos del pueblo por una carretera angosta, destapada pero de fácil acceso, nos dio la bienvenida a esta excelente experiencia y momento de conocimiento, diversión y negocios. Ezequiel, su propietario fue nuestro guía, instructor, barista y quien nos contó la historia de por qué seguir creyendo en nuestro producto de calidad y prestigio y cómo aprender a quererlo y valorarlo.

En compañía de Jaime, amigo del mundo del vino y Rob, amigo personal y ciudadano americano que disfruta cada vez más de Colombia cuando la visita, estuvimos 5 horas disfrutando del mundo del café, su cultivo, clases, manejo y muchos detalles más que necesitaría muchas hojas para contarles.

Cafe con Amigos

Y claro, ¿cómo no tomar café allí en aquel lugar mágico? Disfrutamos café Caturro con el que utilizamos el método de «prensa francesa» y mientras íbamos agregando agua, descubrimos sensaciones increíbles y diferentes en nariz y en el aspecto del café, iba madurando cada vez más hasta ser servido en nuestra taza.

Luego tomamos otra variedad de café, también en prensa francesa pero donde el agua era agregada constantemente, así las características eran mucho más variables. Al mismo tiempo que exploramos con diferentes cantidades de café agregado cada vez que lo consumimos para evaluar e identificar la acidez y sabores que cada una arrojaba. En resumen, todo un arte.

Me encantaría repetir todos estos momentos, no solo recorrer los lotes de «El Jordan» con sus variedades de café Caturro orgánico, café Colombia de altura, con su bosque natural salvaje lindado con la finca vecina, sino también aquel momento donde nos sentamos a olfatear el café en su preparación y a apreciar e identificar qué tiene el café en su preparación y luego al consumirlo encontrar su similitud con el proceso de catar, explorar y disfrutar un vino.

Cafetal

Colombia es un país cafetero por excelencia y es nuestro deber aprender a tomarlo, disfrutarlo y compartir con el mundo la experiencia de tener uno de los mejores cafés del mundo.

¡Salud!

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