

Fluxus Blanco. Un delicioso y goloso Palomino blend con 9% de Chenin Blanc, un vino que, aunque era solo la segunda cosecha (2012) mostró un delicado paladar, unas frutas delicadas y una acidez balanceada, muy bien concebido. Nuestra elección, aunque un poco loca para unos por ser blanco y nuestro menú incluida varios platos con carne de cerdo y carne roja, estuvo muy apunto y maridó perfecto con nuestras opciones de comida.
Entre nuestros platos estuvieron las mollejas, deliciosas, con una reducción delicada con limón, ternera y chile. Una textura rica y un sabor que permitía el detalle de las mollejas y un gran resultado de dicha combinación.
También como entradas nos deleitamos con la terrina de lechón y láminas de carne añeja, un plato que combinado con el queso Cotija, tradicional mexicano, nos recuerda sabores de carnes curadas.
Los fuertes. Un delicioso filete de pescado (Panza de Bacalao) con su piel crujiente y mole de ceniza, delicioso, la salsa un poco pesada pero la suavidad del bacalao fue suficiente para lograr una gran combinación. Aquí nuestro Palomino estuvo a punto, un pescado suave y una acidez perfecta.
Para terminar nuestro almuerzo, cerdo, una de las carnes más utilizadas en la cocina mexicana. Un lechón (lechón en nuestra versión de frijol con puerco), con la piel crujiente y bien tostada, que de solo escribir estas palabras vuelve y se me hace agua la boca imaginándomelo. De nuevo, aparecía un poco de mole en la salsa con frijol, delicada, llena de sabor que, al mezclarla con la carne tierna del lechón, se derretía en la boca. La presentación de los platos era sacada de un cuento. Pulida, delicada y muy bien concebida, platos sin tacha.
El postre no llegó, no tuvimos espacio para probar las opciones que se veían deliciosas. Terminamos entonces con dos oportos y luego dos digestivos que muy formalmente el chef Edgar nos ofreció de cortesía.
Quisiera pensar en algo que realmente me haya molestado de mi gran experiencia en Sud 777 pero no logro tener una razón para tal. Lo único que se me viene a la mente es que, había cierta similitud en las salsas del Bacalao y del Lechón, sin embargo, ambos platos eran diferentes e igualmente se disfrutaron mucho, cada uno en su estilo y claro está, su tipo de carne.
El servicio, espectacular. Meseros atentos, conocedores de los platos y productos que son vendidos en el restaurante. Mi acompañante era angloparlante y no tuvimos dificultades en la explicación del menú ni mucho menos en la atención en ambos idiomas.
Aunque no es catalogado como el mejor restaurante de México, está muy arriba y se sienta junto con los mejores restaurantes del país. Además, su toque moderno, el complemento que ofrece el restaurante con su lounge, la arquitectura del lugar, ambientación y demás, hicieron que comer en Sud 777 fuera una de las más satisfactorias experiencias gastronómicas que haya tenido en los últimos años.


Mi opinión, 4.9 de 5. ¡Regresaré!
Precio para dos personas A la carte: US$285
Sud 777
Boulevard de la Luz 777, entre Camino Santa Teresa y Paseo del Pedregal. Col. Jardines del Pedregal
. Tels. 5568-4777 Ciudad de México.
¿Te apetece algo así en tu mesa? Diseño menús de maridaje y hago catering en Seattle para bodas, cenas privadas y eventos de empresa.


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